¡Hola a todos y todas!

En el mundo del yoga existe un principio ético fundamental llamado Ahimsa, que se traduce como la «no violencia». Por lo general, pensamos en este concepto como algo social: no dañar a los demás, ser amables o cuidar el planeta. Sin embargo, los grandes maestros nos enseñan que la ética del yoga debe vivirse, antes que nada, en nuestra propia piel y durante la práctica de las posturas.

Hoy quiero invitaros a reflexionar sobre cómo tratamos a nuestro cuerpo en la esterilla. Porque, aunque os sorprenda, a veces somos injustos y «violentos» con nosotros mismos sin darnos cuenta.

El desequilibrio: La violencia en dos direcciones

Pensad en una postura cualquiera. Si al realizar un asana estiramos o exigimos más al lado derecho que al izquierdo (porque nos resulta más fácil o queremos llegar más lejos), estamos rompiendo el principio de no violencia.

Podemos describir este desequilibrio de una forma muy reveladora:

  • En el lado que estiras en exceso, existe una violencia deliberada: estás forzando las células y los músculos más allá de su capacidad real por puro ego o autoexigencia.

  • En el lado que dejas trabajar menos, existe una violencia no deliberada: al descuidar ese lado y no utilizar sus células correctamente, las estás privando de su función vital, dejando que se «duerman» o debiliten.

Por lo tanto, la verdadera no violencia no es solo no hacerse daño; consiste en buscar el equilibrio perfecto y la integración total entre ambos lados de tu cuerpo.

De la no violencia a la verdad en la acción

Cuando tomamos consciencia de esto, la práctica física se transforma en una disciplina espiritual preciosa. Al igualar el lado derecho y el izquierdo mediante una atención minuciosa, la violencia desaparece.

En ese instante de equilibrio perfecto surge Satya (la verdad en la acción). Ya no estás fingiendo una postura ni forzándola; estás permitiendo que tu cuerpo exprese su verdad presente, logrando que tu mente y tu alma se muevan en perfecta unidad.

«El equilibrio en el cuerpo es honestidad en la mente. Trata a tu lado izquierdo con el mismo amor y atención que a tu lado derecho.»

Tu reto para la próxima clase:

Esta semana, cuando hagamos posturas asimétricas (las que se hacen primero de un lado y luego del otro), observa tus tendencias. No busques que el lado «difícil» imite la flexibilidad del lado «fácil». En su lugar, busca que ambos lados compartan la misma calidad de atención y cariño.

¡Nos vemos en la escuela para seguir cultivando la paz desde el cuerpo!

Mar